13 de diciembre de 2010

Jaizkibel

Paseo por la costa Gipuzkoana un buen día de Diciembre.


El GR-121 ha sido modificado, transformado y civilizado de una manera excesivamente agresiva perdiendo la esencia del monte.



Es una pena que se haya puesto de moda el urbanizar la naturaleza erosionando con maquinaria un entorno único como Jaizkibel.



Pero como todo es susceptible de empeorar, la sombra del puerto exterior de Pasajes acecha. Una muestra de las heridas provocadas en el sendero.



2 de octubre de 2010

Petretxema

Desde la primavera tenía en mente el trazar una ruta circular que incluyera la ascensión al Petretxema, pico importante situado en la frontera entre Huesca y Navarra. Pero al estudiar los pasos entre los valles me encontraba siempre con el mismo problema de los desniveles brutales para remontar.

Tras una primera incursión de Txapu por la zona parece que la mejor manera de pasar de Zuriza a Guarrinza es por el collado de Petraficha. Así que se plantea salir de Zuriza y llegar a Guarrinza por el citado collado. Desde ahí, al ibón de Atxerito, Bordas de Lecun, Porteo al collado de Petretxema y bajada a Linza. Así sobre mapas es sencillisimo. Los datos que se pueden extraer del trazado son 34 kilometros y unos 2000 metros de desnivel. Visto así no es nada del otro mundo pero hay que matizar que el 90 % de las subida se hace en menos de 7 kilómetros, obteniendo la conclusión de que hay que portear bastante.

Ahora solo falta encontrar el día perfecto y la compañía para esta empresa. Unas llamadas la semana previa y dos valientes...el de Laviano y Decartón. Uno lo conozco y sé que responderá pero alguien de cartón pienso que no aguantará y se lo llevará el viento en los dominios de la osa Camille. Hay que madrugar para aprovechar las primeras luces por lo que pudiera ocurrir, así que paso noche en la furgo en un campo cerca de Zuriza con el acompañamiento de los cencerros de las vacas de la zona.



A las 7.30 aparecen los supertacañones puntuales como un reloj sucio suizo. Y les ofrezco un desayuno porque en importante comer bien para darle a la manivela. Conozco a la figura de cartón, que así a primera vista se le ve con buena planta. El amanecer  da pistas de lo que será el día...las nubes onduladas dicen que soplará viento y su color fuego que no lloverá...



A las 8.30 estamos dando los primeros pedales por una pista que deja calentar las piernas pero tras apenas 2 kilómetros tomamos un desvío para seguir el GR-11. El sendero es complicado y pendiente pero a ratos se deja trabajar y desde la parte media la ciclabilidad es buena. De todas formas hay que puntualizar que es preferible subir más tiempo por pista y enlazar con la Gran Ruta pirenaica más arriba cruzando por un bosque.



Luchando en la parte final de la subida al ibón de Atxerito.

El viento durante la subida es incómodo pero se soporta si bien en el collado de Petraficha se torna violento ya que el balcón queda más expuesto. Tanto el de Laviano como el de cartón han subido como titanes.Buscamos refugio y nos alimentamos para disfrutar de la bajada. Esta comienza complicada pero tras pasar el cierre del valle pasa a ser una senda estrecha pero bien definida. Bajada facil que deja libertad para recrearse con el paisaje.


Ibón de Atxerito

Ya en Guarrinza la temperatura es sofocante y el viento más llevadero. Agua, algo de comida ligera y un vistazo a nuestro siguiente destino...ibón de Atxerito que no se ve y que está 600 metros más arriba. De porteo casi todo...cuando Juls lea esto se descojonará...5% ciclable.



Se aprecia la última subida con mil Zetas bajo el Petretxema.

Llegando al ibón, se puede pedalear, con permiso del viento que se empeña en descabalgarnos de nuestars monturas. El paraje es precioso y el aire despeja las ideas y le da ese ambiente pirenaico que te deja helado. Todavía nos queda remontar otros 200 metros hasta la divisoria donde ahí deja de ser viento para denominarse huracán. y no es broma ya que es dificil entenderse a más de un metro de distancia. Esta segunda subida ha pasado más factura a los cuerpos pero físicamente todavía estamos los 3 perfectos.

Para guarecernos de la brisa marina decidimos perder altura cuanto antes para comer en el Lac d'Ansabere...coño, uno pasa a la france y ya sabe francaise...pues nada, todará durante un rato hablar en plan finolis y con morros de estar besando.


Allez Allez,  fromage, garbure, cassouletes, manchons de cannard y de postre PISTASH AU XOCOLÁ!!! Todavía queda trabajo de bajada así que apuntamos a las cabañas de Ansabere y en media horita de bajada buenísisima llegamos a lo que iba a ser la subida del día. El collado se intuía en el infinito y realmente allí estaba, casi 600 metros nos separaba de el en un canchal enorme que nos hace enanos. Echo un cálculo y pienso que nos costará hora y media alcanzarlo, así que no hay tiempo que perder porque el sol se está mediendo detrás del Atxerito. Cogemos agua, cargamos las bicis sobre nuestros hombros y como las cosas son peores de pensar que de hacer nos ponemos a caminar.


Enlazamos innumerables Zetas con la única visión de las piedras y el camino ya que la bici nos limita los movimientos y la visión. Eso si, al desmontarnos la bici de la mochila se disfruta más de las vistas de las Agujas de Ansabere que desde nuestra posición parece que se nos vienen encima.


Ascendiendo al collado de Petrechema custodiados por las Agujas de Ansabere.

El ritmo de subida es lento pero continuo y los 3 circulamos muy parejos sin hacer ni medio alarde de superioridad. El hacer un exceso en esta subida tras 10 horas de ruta puede suponer la diferencia entre disfrutar de la última bajada o acabar derrotado. Cuando llegamos al collado comprobamos que sólo nos ha costado 59 minutos llegar...no lo creíamos ya que desde abajo parecía imposible llegar tan rápido.

Ahora había varias posibilidades: A) Subir a la punta del Petretxema...esta ni se plantea, existe pero ni se penciona primero porque es tardísimo, segundo porque el viento en la arista cimera será peligroso y tercero porque las fuerzas no sobran. B) Bajar por donde tenía planteado y que me aconsejó Txapu. C) Bajar por las Foyas del Ingeniero, que aconsejó Decartón y que tenía buenísima pinta. Además esta parecía más directa.



Ultima bajada del día por las Foyas del Ingeniero con el Txamantxoia al frente.

Fue todo un acierto ya que la calidad del sendero era perfecta con pasos muy técnicos y un agarre en la caliza espectacular. Enfilamos para abajo y los pasos malos aparecen  y los salvamos como si se tratase de un videojuego extremadamente real. Zonas de escalones, canchales, sendas colgadas...sin duda una de las mejores bajadas que he hecho.

Al final la ruta ha salido redonda sin percances ni caidas ni roturas de bici cosa anormal en estos terrenos de alta montaña. Una gozada la compañía incluso de un muñeco de cartón que al final resultó las un oso de la zona.

Agardezco las fotos a Decartón ya que en esta ocasión mi cámara tenía una boda en Denia...seguro que no retrató nada tan bonito como lo que aquí se muestra. Ni la novia...con todos mis respetos.

7 de agosto de 2010

Pic Cêcy

Una vez al año tengo el placer de realizar una gran ruta en compañía de un buen amigo. De los amigos dicen que hay que cuidarlos, como a las novias, pero este no es mi caso. Bueno, lo de la novia se intenta con más o menos acierto.

El porqué de coincidir tan poco sobre las 2 ruedas es la diferente forma de entender esta actividad.


Bici carretera vs. Bici-porteo.

Mientras que uno sólamente ve carretera y kilómetros por delante, el otro sólamente ve picos a los que subir. Esta tendencia de tirar siempre hacia arriba tiene una explicación. Se trata de un mal que me diagnosticaron hace tiempo llamado Vista Elevada y que consiste en que al ser tirando a canijo, te acostumbras a mirar siempre hacia arriba. Cuando era pequeño, de edad, mis compañeros eran siempre más altos que yo igual que los profesores , ahora los amigos, la moza, los compañeros de trabajo también me sobrepasan. Así que mis ojos tienden a mirar con un dierto ángulo dirección al cielo. Por este motivo veo lo que que está arriba y de aquí mi frase, ¡vamos allí arriba! Por eso nunca planearé ir a nadar, a la playa, a pescar o coger setas porque no veo nada más que azul o nubes, dependiendo del tiempo.  Mis planes son del tipo subir a tal sitio, remontar a tal collado mira ese pájaro...Así que al pasear por el monte lo que queda en un plano igual o inferior a mis ojos, no lo veo, terminando siempre en la punta de un monte.

El problema viene al bajar que todo el mudo sabe que si no miras donde pisas entran mareos, das tropezones y sufres caidas...así que el remedio  medico es usar la bicicleta que, según me explicó el doctor provoca una postura inclinada que obliga a centrar la vista en el camino. Y oye, ¡mano de santo!

En esta ocasión el destino para mi actividad favorita era el valle de Ossau. Es un valle tan escarpado que parece que no puede existir camino bueno para hacer una ruta con la bici, pero buscando buscando hace tiempo encontré un sendero que alcanzaba un collado frente a la estación de Artouste. Mi propósito era subir por una larguísima pista que parte de Eaux Chaudes a 675m y muere a unos 1600 metros en una zona de pastos paradisiacos para remontar después porteando la bici hasta el collado de Ardizette de 2000 metros y bajar más tarde hacia el sur pasando por Eaux Bonnes y Laruns.


El "Bicho" con  Goust en el fondo del valle. Es curioso leer la historia de esta pequeña aldea que en el siglo XIV fue la república independiente más pequeña del mundo y que llegó a contar con el reconocimiento de España y Francia como estado independiente. Desde entonces no hay ningún documento que anexione Goust a ningún pais.



Manera clásica de subir al monte cuando se sufre de vista elevada.



Mis dos compañeros saboreando esta gran ruta. Tras 12 kilómetros de subida 100% ciclable falta ganar otros casi 500 metros hasta el collado de Ardizette que han de hacerse porteando casi en su totalidad.


Cortos tramos de pedaleo en el tramo final.

Para entonces el que todavía era mi amigo ya se habia acordado de mi y de toda mi familia unas cuantas veces. Además él no sufre de mi mal, por lo que le parece absurdo plantear estas rutas. Esa actitud hacía que la tercera integrante del grupo sufriese de carcajadas continuas que amenizaron su avance con el biciclo a cuestas.



Esta singular forma de llevar la bici fué bautizada por el carretero de la Maglia Rossa como "Bici llavero".



Los últimos metros hasta alcanzar los pastos altos dejan una reconfortante sensación de paz y sosiego tras la dura subida.



Sin duda esta vista hace olvidar las penurias de la subida. El midí se muestra imponente desde nuestra situación.



Lo mejor estaba por venir aunque la maglia rossa no lo veia de igual manera. Una bajatta de 1600 metros de sendero y en ocasiones de elevada dificultad no eran de su agrado. Pero el buen ánimo de los participantes en ningún momento se vino abajo.



Uno de los mejores senderos alpinos que he hecho por su naturalidad y poco tránsito de montañeros. La parte alta es muy sencilla circulando por pastos entre lomas y charcas.



El Pene Blanque al fondo y paredes Sur del Pic de Ger nos separan del Aubisque y Gourette.



Y cuenta: "Aquél día a la altura de Bielle, con unas condiciones horrorosas, 6 pinchazos en cada rueda, sin plato pequeño, conseguí subir el Marie Blanche y calado hasta los huesos, todavía tenía fuerzas para bajar dos piñones y adelantar unas cuantas posiciones para bajar de las 8 horas en la Qu"...y bla bla bla...¡Hoy toca poner remedio a mi mal de mirada alzada, así que ala, para abajo, que vas a pedo burra!



Laruns se encuentra 1300 metros más abajo. Todavía queda todo por bajar.



Uno de los ramos más bonitos de la bajada pero con gran número de trampas escondidas en forma de rocas entre la hierba. ¡Prohibido correr!



Tras este hito hubo un momento de confusión por la mala señalización del camino que nos hizo desviarnos más de media hora del itinerario previsto.



La parte baja del camino discurre por una antigua calzada dentro de en un bosque espectacular que permitía antiguamente subir en verano el ganado a las zonas de pastoreo de Sousoueu y parte alta del valle de Ossau. Antes de existir la carretera del Portalet era imposible atravesar la garganta final del valle.

A juzgar por las sonrisas de los acompañantes al llegar a Eaux Bonnes parece que conservaré la amistad de la maglia Rossa y del "Bicho". Al final no ha sido para tanto, ¿verdad?...mejor no escribo la respuesta pero se husaron los adjetivos inhumano, zumbado, jodidisimo...pero estoy seguro de que el año que viene le engañaré de nuevo, jeje.


Con este relato podreis comprobar que se puede vivir dignamente con el mal de mirada elevada, que hay que diferenciarlo de mirada por encima del hombro. Este último se caracteriza por girar el cuello a la vez de elevar la mirada y tener los ojos entreabiertos y cejas subidas. Con el mal de mirada elevada se puede ver gente afectada en sitios muy diversos como París, todos arremolinados alrededor de la Torre Eiffel, en Vitoria viendo a Celedón, en la plaza del ayuntamiento de Pamplona el día del chupinazo. La única cura conocida es el alcohol, que termina haciendo bajar la mirada hasta que finalmente te encorvas y caes. Pero prefiero no probarlo ya que los efectos secundarios deben de ser terribles.




24 de julio de 2010

Brazatos

Llevaba tiempo planeando hacer una ruta circular por esta zona del pinineo y sabía que iba a ser dura por los desniveles y distancias pero sobretodo por la "aspereza" del terreno. El area abarcada es importante por lo que plantear esta vuelta a pié en un solo día es solo posible para gente que se dedica a las maratones de montaña, así que enfocarlo en bici era una majarada.



La primera parte del recorrido disfruté de la compañía de Txapu, que apareció puntual a la cita a las 7 de la mañana en Panticosa. El problema era que no tenía claro el poder completarla con éxito pero como es un oso, empezamos a pedalear y si después había que retirarse ya improvisaríamos.



Caprichosa sombra con forma de Ogro.



Algunos tramos son ciclables pero teniendo en cuenta lo que nos queda, más vale no forzar.



En rutas de estas características no cuenta quien es el mejor, ni quien sube más tramos montados, quien baja más rápido o quien no hace pie en la trialera más dificil. Gana el que es capaz de disfrutar de tanta belleza.



Txapu en los últimos pasos antes de alcanzar el collado de tendeñera con la sierra de la Partacua a sus espaldas y su Mondraker de 15 kilos al hombro.



El primer porteo llega a su fin tras una hora de ascenso hasta el collado de Tendeñera a 2337m. Llevamos 3 horas de ruta y 1100 metros de desnivel...la cosa no ha hecho más que empezar.



Por delante se presenta un valle colgado con un paso escondido al recóndito valle de Ordiso. Ante nosotros tenemos el majestuoso Taillón y muchos metros más abajo San Nicolás de Bujaruelo.



Avanzamos por el valle de Otal con siguiente objetivo Refugio de Ordiso, 800 metros más abajo.



La vista del Gigante Vignemale desde el cuello de Ordiso impresiona.



Esta bajada se presume complicada ya que apenas se vislumbra el comienzo de la senda y los hitos son escasos.



En muchos tramos la bajada es campo a través siendo muy importante la orientación para no terminar embarrancado y sin salida. Se puede ver a Txapu en una bonita zona de piedras buscando la adherencia en la caliza.



El agua fluye con más facilidad que nosotros en estas laderas tán empinadas y repletas de trampas en forma de piedras y hoyos escondidos entre la hierba.



Según perdemos altura, el valle se civiliza y en el refugio de Ordiso estudiamos la situación: 5 horas y esto no es todavía la mitad. Txapu hace amago de seguir pero se da cuenta de lo queda. Una larguisima subida de más de dos horas por el fondo del valle del Ara y después el porteo final al collado de Brazatos. Así que decide volverse a Panticosa y a partir de aquí, continúo en solitario...



Un bonito sitio para reponer fuerzas con el Vignemale a tiro de piedra.



La subida a lo largo del rio Ara me sorprende por su elevada ciclabilidad, diría que un 90% si las fuerzas acompañan. La calidad del sendero es perfecta con pasos técnicos en un entorno grandioso.

Contaré una anécdota que ocurrió casi al final del valle del Ara: A lo lejos veo a dos hombres agitando los bastones, tienen pinta de ser autóctonos pero no acierto a escuchar lo que gritan...según se acercan entiendo: "EL MANICOMIO ESTÁ HACIA EL OTRO LADOOOO"...jeje. No les falta razón, pero cada uno tiene sus cosas. Les explico de donde vengo y a donde voy y les da por reir... que majos! Uno es de Torla y otro de Biescas y llevaban más peso en sus tripas que yo en mi espalda con bici y mochila incluidas. Y se habían calzado una pateada importante con sus más de 70 años...buena gente!


Las fotos en la subida por el balle de Batanes son escasas por la dureza del "camino" y la dificultad de andar haciendo autofotos. Apenas existe sendero y algunos tramos son campos de bloques de importantes dimensiones. A estas alturas los saltitos de roca a roca ya no son de tiro porque me toca...se empieza a resentir la espalda y los piés que se mojaron al cruzar el Ara. Tengo que decir que me costó casi una hora de reloj vadearlo porque bajaba muchísima agua del deshielo. Tuve que lanzar la bici (que no se entere el "Bicho"  porque me mata) para después pasar yo.



Una vez en el colaldo, la sensación de paz y tranquilidad me invade. Estar a 2500 metros sin ver a nadie y con la compañía de la bici no se describe con palabras. Pero el sol está bajando y no hay tiempo que perder. Queda por delante una bajada que según gugelerz tenía pinta de complicada. Y el comienzo así fue. Había una gran cantidad de bloques por lo que decidí abandonar el camino y aprovechar un nevero para deslizarme hasta una zona más herbosa junto al ibón alto de Brazato. Esto provocó alejarme del paso natural "fácil" hacia el Embalse de Brazatos y tener que bajar por una canal muy empinada dificil incluso a pie. Para otra vez hay que tener en cuenta que es preferible seguir el GR-11 marcado con pintura roja-blanca.


No se donde se compran las simientes pero yo quiero un campo de bloques igual que este al lado de mi casa.



El descenso es muy técnico en su parte alta y algo menos en la media, pero es imprescindible mantener la concentración porque hay pasos malos.



Una de las rutas más espectaculares que he hecho y que sin duda volveré a hacer.

No suelo poner datos de las jornadas bicicleteras, pero en esta ocasión lo hago para tener un registro y diseñar una travesía de varios días que tengo en mente por la zona...lo se, tengo el cerebro trastornau.

Tiempo: 11,5 horas
Desnivel: más de 2300m
Distancia: 51km
Ciclabilidad: 70-75%
Porteo: 1,5 horas + 30 minutos + 2,5 horas
Terreno: 10% Pista, 70% Sendero, 20% Pedrera